La alimentación aliada en lucha contra el Alzhéimer

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza por una pérdida progresiva de la memoria...
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La alimentación aliada en la lucha contra el Alzhéimer

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza por una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales, a medida que las células nerviosas mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian. La edad avanzada es el principal factor de riesgo para sufrir esta enfermedad, aunque en una minoría de casos se puede presentar incluso en edades menores a 60 años. Entre el 2% y el 3% de los menores de 65 años muestran signos de la enfermedad, el 8% entre los mayores de 65 y hasta el 25% y el 50% en los mayores de 85 años.

Los síntomas más comunes de la enfermedad son alteraciones del estado de ánimo y de la conducta (arrebatos de violencia), pérdida de memoria (incluso no reconocer a familiares), dificultades de orientación, problemas del lenguaje y alteraciones cognitivas.

Si bien es un mal progresivo e irreversible, según los expertos, es posible retrasar su aparición llevando unos hábitos de vida saludables:

Ejercicio mental: Existe evidencia que las personas que ejercitan su mente regularmente tienen una menor posibilidad de sufrir esta enfermedad que quienes no lo hacen. El ajedrez, los sudokus o los crucigramas pueden ser aliados en la lucha contra el deterioro cognitivo.
Ejercicio físico: Algunos estudios indican que, incluso realizado en cantidades modestas, el ejercicio físico regular ayuda en la prevención del alzhéimer. Por ejemplo, en un trabajo reciente se encontró que caminar unos 15 minutos tres veces por semana, montar en bicicleta o algunos ejercicios de estiramiento reducen el riesgo de desarrollar esta enfermedad en más de un 30%. Además de contribuir a sentirse más fuertes y enérgicos.
Alimentación: Varios estudios tienden a demostrar que una deficiencia de un ácido graso del tipo omega-3 se asocia con el riesgo de padecer enfermedad de Alzheimer. Es de importancia de ingerir pescado azul, como la sardina, el salmón y el atún, ricos en omega-3. También parece ser beneficiosa la ingesta de alimentos ricos en ácido fólico y antioxidantes como las vitaminas E (frutos secos, semillas, cereales, hortalizas de hoja verde) y C (cítricos, brócoli, fresas, pimientos), y, otras vitaminas como B6 y B12 (vegetales de hojas verdes oscuras, cítricos, pan integral, legumbres, frutos secos). Debido a sus propiedades antioxidantes, el zumo de uva y los arándanos contribuyen, según otros trabajos, a prevenir el deterioro celular y, por tanto, a retardar los cambios cerebrales ocurridos en la vejez.

En general, es recomendable el consumo de frutas, que parecen prevenir la formación de beta-amiloides (placas seniles que se forman en el tejido cerebral y que se consideran desencadenantes del mal de Alzheimer, ya que se relacionan con la degeneración de las estructuras neuronales). A falta de más estudios, los que hay hasta el momento indican que ciertas plantas medicinales como el ginkgo biloba, el té negro o el té verde tienen cualidades antioxidantes, por lo que también podrían ayudar en la prevención de esta enfermedad.

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